Juan Rulfo y sus muertos …

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Este año se celebra el centenario del nacimiento de Juan Rulfo, lo cual me hizo acordar de unas nota que escribí hace un año y que la titulé “Juan Rulfo y sus muertos …” :

Como podría haber dicho Borges, el que escribió El Muerto, “Que un escritor Mexicano con solo dos publicaciones significativas haya recibido el elogio de escritores famosos es sorprendente. Si le interesa, le puedo contar la historia de Juan Rulfo. No estoy muy seguro de todos los hechos biográficos, pero cuando los sepa mejor corregiré este escrito, hasta entonces esto le puedo contar.” La biografía de Juan Rulfo en The Spanish–American Short Stories de Seymour Menton [1], cuando traducida al español, dice:

 (Juan Rulfo), uno de los más enigmáticos literatos, nació en Sayula, Jalisco, y pasó  su niñez en la hacienda de sus abuelos. En 1924, mataron a su padre; su tío y otros parientes fueron asesinados; a su abuelo lo colgaron de sus dedos durante la Rebelión de los Cristeros. Unos años más tarde su madre muere…

Este corto párrafo ilumina la esencia de Juan Rulfo como escritor de cuentos trágicos en la época de la revolución mexicana y la subsecuente rebelión de los Cristeros — él los sufrió en carne propia. Hay muchos muertos en sus cuentos. Su biografía continúa con:

Su reputación internacional resta solamente en dos cortos, pero altamente apreciados volúmenes: la colección de cuentos El Llano en Llamas (1953) y la novela Pedro Páramo (1955).

Gabriel García Márquez en Asombro por Juan Rulfo cuenta la historia de como él llegó a conocer del trabajo de Juan Rulfo. Gabo dice que cuando oyó por primera vez de Rulfo, él ya era autor de cinco libros, había tenido experiencias periodísticas en Colombia, Europa y Estados Unidos y venía a la ciudad de México a escribir guiones cinematográficos. Las pocas obras de Rulfo, según él, fueron las que le iluminaron el sendero a seguir en su propios escritos. Dice así:

El descubrimiento de Juan Rulfo — como el de Franz Kafka— será sin duda un capítulo esencial de mis memorias. […] Mi problema grande de novelista era que después de (mis) libros me sentía metido en un callejón sin salida y estaba buscando por todos lados una brecha para escapar. En ésas estaba, cuando (mi amigo) Alvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: “Lea esa vaina, carajo, para que aprenda”; era Pedro Páramo. Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura […] Al día siguiente leí El llano en llamas y el asombro permaneció intacto […] el resto de aquel año no pude leer a ningún otro autor, porque todos me parecían menores. La verdad iba más lejos, podía recitar el libro (Pedro Páramo) completo al derecho y al revés sin una falla apreciable, … y no había un solo rasgo del carácter de un personaje que no conociera a fondo […] Fue el escrutinio a fondo de la obra de Juan Rulfo que me dió por fin el camino que buscaba para continuar mis libros […]

Mario Benedetti, famoso escritor uruguayo, publicó una crítica de la obra de Rulfo en 1955. Cuando más tarde fue re-publicada [2] Benedetti escribió, excusándose, la siguiente nota a pie de página:

Hoy Juan Rulfo es un clásico de la narrativa hispanoamericana; sus libros han sido traducidos al inglés, francés, italiano, alemán, sueco, checo, holandés, danés, noruego, yugoeslavo y eslovaco; su obra ha sido objeto de numerosos y profundos estudios. Sin embargo, cuando el trabajo que aquí se incluye apareció, en 1955, en el semanario Marcha, Montevideo, acababa de publicarse Pedro Páramo y el nombre y la obra de Rulfo eran totalmente desconocidos en el Cono Sur. (Aún en 1958, no figura ningún cuento suyo en la buena Antología del cuento hispanoamericano, de Ricardo Latcham). No señalo esto, por cierto, para inventarle méritos a mi trabajo de hace doce años, sino más bien para pedir excusas al lector (y a Rulfo) por una interpretación que, debido a la razón apuntada, no tiene en cuenta toda esta vasta bibliografía posterior.

Pero es ahora donde esta historia se ahonda. ¿Qué fueron la revolución Mexicana y la rebelión de los Cristeros que diezmó la familia de Rulfo y que posiblemente le sirvió como material para sus cuentos? La revolución Mexicana empezó hacia 1908 como un levantamiento encabezado por Francisco Madero contra el presidente Porfirio Díaz, quien había gobernado por 35 años. Un posible motivo del levantamiento fue el que Díaz haya roto su promesa de no presentarse a re-elección, pero también que la economía mexicana estaba en mal estado y que había gran descontento de campesinos y de indígenas con los grandes hacendados. De acuerdo con el artículo La reforma agraria en la revolución mexicana de Carmen María Díaz García [3]

La Revolución … encontró un panorama social donde el 29% de la población era considerada indígena. La población “rural libre” constituía el 51% del total y el 46% vivía sujeta a ranchos y haciendas. Tenían tantos peones como campesinos independientes trabajando hombro a hombro y los jornales a estos eran bajos y a menudo en especie o en fichas para ser cambiadas en tiendas y hasta 1910 solo el 4% de agricultores eran propietarios de tierras.

Hay dos personajes muy folclóricos relacionados con las luchas políticas: Emiliano Zapata Salazar y Francisco “Pancho” Villa (su verdadero nombre era José Dorotéo Arango Arámbula). Zapata nació en Morelos, y participó en movimientos políticos contra Diaz y los latifundistas, y cuando la revolución empezó en 1910 él sirvió como líder del movimiento campesino en Morelos. Eduardo Barraza en “Emiliano Zapata y su reforma agraria, un ejemplo perdurable” dice de Zapata:

La lucha por la tierra y los derechos sociales se encontraban en el núcleo de la Revolución Mexicana […] Zapata quería romper el monopolio de los hacendados ó propietarios de las plantaciones […] En su proyecto de reforma exigió elecciones libres, el fin de la dominación de los hacendados y la transferencia de los derechos de propiedad a los pueblos y los ciudadanos.

Como consecuencia de sus acciones, Madero es encarcelado por sedición. Díaz es reelegido por sexta vez. Madero paga por su salida de la prisión, y se refugia en los Estados Unidos, de donde incita a una alza de armas contra el gobierno en 1910. Batallas en el norte de México se expanden a otros territorios y Díaz renuncia en 1911 y se exila en Francia. Hay nuevas elecciones, y Madero es elegido presidente. Sin embargo, Zapata denuncia al presidente Madero por su supuesta traición de los ideales revolucionarios y de su visión de la reforma agraria.

En 1913, el gobierno de Madero sufre un golpe de estado por un grupo encabezado por Victoriano Huertas. Madero es asesinado. Huertas asume la presidencia lo que genera discrepancias con Francisco “Pancho” Villa. Villa fue uno de los jefes de la revolución mexicana, cuya actuación militar fue decisiva en la derrota del régimen del presidente Huertas. Villa y sus seguidores se apoderaron de las tierras de los hacendados para distribuirlas a los campesinos y soldados. Huertas gobierna por aproximadamente un año. La situación política se hace más complicada. Un acuerdo político permite que Eulalio Gutiérrez sea designado presidente. Pero los conflictos vuelven a aparecer cuando algunos de los políticos envueltos en el acuerdo lo desconocen. Entonces, se empieza a redactar una nueva constitución y Venustiano Carranza es elegido presidente en el año 1917. Pero las discrepancias políticas no cesan y muchos jefes revolucionarios fueron asesinados en menos de una década: Zapata en 1919, Carranza en 1920, y Villa en 1923.

En cuanto al número de muertos que dejó la revolución mexicana, la mayoría de las fuentes afirman que murieron entre uno y dos millones de personas. La revolución mexicana fue realmente una genuina revolución nacional. Actualmente no existe un consenso sobre cuándo terminó. Algunas fuentes lo situan en el año de 1917, con la proclamación de la constitución mexicana, algunas otras en 1920 con la presidencia de Adolfo de la Huerta o 1924 con la de Plutarco Elías Calles. Incluso hay algunas que aseguran que el proceso revolucionario se extendió hasta la década del 40.

Aunque la reforma agraria fue promulgada en la década de 1920, las enormes desigualdades persistieron. Sin embargo, las ideas de Zapata dejaron un legado perdurable en México, e inspiraron los últimos movimientos campesinos indígenas zapatistas de Chiapas.

¿Que fue la rebelión de los Cristeros? Hay varias versiones, y cual es la cierta no está claro. Una [4] dice:

La rebelión cristera en México (1926– 1929) fue un intento de elementos feudales ultramontanos de la Iglesia católica mexicana controlada por los jesuitas, con ayuda de bancos y empresas petroleras extranjeras, para derrocar la Revolución Mexicana de 1910 y la Constitución Mexicana de 1917 […] incluyó artículos basados en el principio de la separación de la Iglesia y el Estado —en la tradición de Carlos III de España, así como también de la Constitución estadounidense—, la jerarquía de la Iglesia católica mexicana controlada por los jesuitas organizó un derrocamiento de la Revolución Mexicana en defensa de sus privilegios feudales, con la intención de re-establecer un Estado teocrático.

Otra [5], entra en más detalle:

Cristero es un nombre apelativo que los cristianos católicos que participaron en la contienda no se adjudicaron; por el contrario, el mote procedió de los combatientes del bando contrario… La mayoría de los sublevados eran campesinos católicos junto a sacerdotes y algunos obispos que apoyaron, así como también miembros de la clase media […] El origen de los conflictos estuvo en la constitución mexicana de 1917 que la Iglesia se negó a aceptar debido a la naturaleza secular y anticlerical de la misma … El Episcopado Mexicano suspendió los cultos en los templos del país (31 de julio de 1926), y la violencia empezó. En junio de 1929 el movimiento cristero había alcanzado un nivel sin precedentes: 25,000 combatientes armados, 2,000 autoridades civiles, escuelas dirigidas por ellos y miles de cristeros en todo el territorio nacional mexicano.

Así termina la historia de Juan Rulfo — quien dejó de escribir el día cuando se sintió curado de su pena de niño; todos sus muertos estaban enterrados en las paginas de sus cuentos.

Referencias

[1] Seymour Menton. The Spanish American Short Story — A critical anthology. University of California Press, Berkeley and Los An- geles, California, 1980.

[2]  http://www.literatura.us/rulfo/benedetti.html

[3]  http://www.revistacaliban.cu/articulo.phpletra ̄article id ̄129

[4]http://www.schillerinstitute.org/newspanish/InstitutoSchiller/Literatura/Sinarquismo/rebcristera mx.html

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra Cristera

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