¿Masculino, Femenino o Neutro?

Posted on Actualizado enn

¿Cómo se puede entender la asignación de género a sustantivos inanimados en español? Esta  ha sido una pregunta que mi esposa, para quien el español no es su lengua nativa, me ha hecho varias veces y a la cual no le he podido dar una buena respuesta.   Ciertamente hay reglas que indican si el género de un término es masculino o femenino, pero las excepciones son tan numerosas que las reglas no  ayudan mucho a personas quienes estén aprendiendo el lenguaje.  Para mí, como hablante nativo, el género es intuitivo en la mayoría de los casos, pero hay algunos en que tengo dudas.  En “Morfología del género en español” y  “Vacilaciones y cambios de género motivados por el artículo”  el investigador lingüístico Ángel Rosenblat proporciona una de la mejores respuestas que he leído sobre la asignación de género a sustantivos inanimados en español. Sustantivos que corresponden a seres animados —humanos y animales— el género y el sexo coinciden.

Como lenguaje indoeuropeo, el español clasifica los sustantivos de acuerdo a su género en masculino o femenino.   Pero como dice Rosenblat

La lengua es en rigor un conjunto de sistemas, complejo e inestable.

La semántica, o el significado de la palabra, el buen sonido (eufonía), la forma de la palabra  (morfología) y la evolución de la lengua determinan el género de las palabras que se usan hoy,  que puede cambiar mañana y que no es el mismo de ayer.  Muchas palabras en español se derivan del latín y del griego, principalmente, y de otros idiomas. Tanto el origen, como el uso y el abuso que todos los idiomas sufren determinan el género asignado a términos que no tienen sexo.  La principal regla es que los sustantivos terminados en ‘o’ son masculinos, y los terminados en ‘a’ son femeninos.  Pero como indica Rosenblat,

Hay en la lengua un sistema tradicional de oposiciones, de origen en las creencias indoeuropeas primitivas …

que nos dan el sol y la luna, el cielo y la tierra, el fuego y el agua, el cuerpo y el alma, el pie y la mano.

Términos correlativos se presentan juntos …

así tenemos el suegro y la nuera, el sol y la sombra, el papá y la mamá …. Estas palabras se derivan del latín, donde además del masculino y el femenino, el género neutro también existe.  Muchas de estas palabras han cambiado de género en la transición al español y durante su evolución.  La vacilación ha conducido igualmente a diferenciación semántica o de definición, por ejemplo el orden y la orden, el frente y la frente, el cometa y la cometa.  El caso de ‘mano’ terminado en ‘o’ es de interés pues se deriva del latín popular donde era femenino, y pasó al español como masculino pero en diminutivos y aumentativos mano recobra el género femenino como en la manita, la manecita, y  la manaza.  La mano es el opuesto del masculino el pie.   El agua es femenino, pero por eufonía no se puede decir la agua dado que el ‘a’ inicial de ‘agua’ esta acentuada y no sonaría bien.   Igualmente, es el alma y no la alma, el hacha y no la hacha.

La derivación del griego de muchas palabras españolas proporciona otro buen número de excepciones a la regla fundamental de masculinos terminan en ‘o’ y femeninos en ‘a’. Es así como palabras de origen griego con las siguientes terminaciones son masculinas:   -ma (el esquema, el reuma, el asma); -ta (el planeta, el cometa); términos científicos terminados en -as, -ax (el borax, el climax); términos de ciencias naturales (el gorila, el mapa, el puma). Muchos de los helenismos, o términos de origen griego, son de uso técnico o culto,  como el coma (sopor), el axioma, el telegrama, el paradigma.

Igualmente hay nombres de ríos, montañas, ciudades, colores, gentilicios y colores terminados en -a que son masculinos  (el Magdalena, el Himalaya, el Gólgota, el Aconcagua, el Titicaca, el persa, el azteca, el inca, el rosa ….).

Como en otros lenguajes, en español es posible crear sustantivos usando verbos y adjetivos. Por ejemplo del verbo admirar se puede obtener el sustantivo la admiración, de narrar se obtiene la narración, y de concluir se obtiene la conclusión.   Con adjetivos la conversión usa el artículo neutro ‘lo’, dando la impresión que el género neutro existe cuando no es así.  El adjetivo malo se convierte en ‘lo malo‘ y de bueno se obtiene ‘lo bueno’  –conceptos abstractos que no son neutros en género.  Igualmente, existen sustantivos que se pueden utilizar como masculino o femenino, por ejemplo estudiante: el estudiante, la estudiante (el género es dado por el artículo), el mar y la mar.

El problema de asignar género es así transferido a determinar el origen de la palabra, convirtiéndolo en circular.  La ansiedad de asignar el género errado se puede disminuir sabiendo que aproximadamente el 60% de los sustantivos en español son masculinos y que el 89% de las sustantivos terminados en -e son masculinos.  Igualmente, es importante saber que aun hablantes nativos cometen errores en el género, y que entre más se incremente el vocabulario con la lectura menos se cometen errores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s